Agosto 2010
Agosto 2010
 

CONSUMO Y PODER DE COMPRA EN EL ÚLTIMO TRIENIO

 

• De 1982 a la fecha el salario ha registrado una pérdida acumulada de poder adquisitivo de 82.17%

• El 41.% de la población económicamente activa percibe el salario mínimo en nuestro país

 

Desde que estalló la crisis financiera global (octubre de 2008) hasta nuestros días, investigadores, economistas y expertos financieros de reconocidas instituciones públicas y privadas han aventurado toda suerte de hipótesis sobre el fin de la crisis. Con tintes optimistas, cautos o extremistas, un sinnúmero de planteamientos han señalado distintas perspectivas. En estas mismas páginas (al detalle Vol. 96, diciembre de 2009), dábamos cuenta de los resultados de la encuesta trimestral de Deloitte. Si en un extremo se hallan los empresarios, quienes comenzaron a percibir señales positivas, en el otro, los consumidores –sin encuestas de por medio–, cambiaron radicalmente sus hábitos de consumo como producto de esa misma crisis. De acuerdo con una investigación realizada por el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM), de la Facultad de Economía, (UNAM), de 1982 a la fecha el poder adquisitivo de los salarios ha registrado una pérdida de 82.17% El precio de la Canasta Alimenticia Recomendable (CAR*) pasó de $80.83 pesos a $148.50 pesos del 1º de diciembre de 2006 al 1º de noviembre de 2009, con un incremento de 73.2%, mientras que el salario únicamente se incrementó12.5% en dicho período. Realizado por David Lozano Tovar, Mariana Juárez Martínez, Luis Lozano Arredondo y Jaime Vázquez, el estudio muestra que en estos últimos tres años se han agudizado las condiciones de vida de una franja de la población. La investigación presenta un balance respecto al precio de la Canasta Alimenticia Recomendable, el comportamiento de los salarios (nominal y real) del poder adquisitivo y lo que puede adquirirse de dicha canasta, así como el tiempo de trabajo necesario para ello. A noviembre de 2009 la CAR tuvo un costo de $148.50. Por otro lado, el salario mínimo para ese mismo período de tiempo pasó de $48.67 a $54.80 acumulando un incremento de 12.59%, resultando una pérdida acumulada del poder adquisitivo de 34.92%. Respecto a cuánto se puede comprar de la canasta alimenticia recomendable con el salario mínimo, el estudio indica que en diciembre de 2006, cuando el salario mínimo era de $48.67 (área geográfica A), se podía comprar el 60.21%, cuyo costo era de $80.83. Para el 1º de noviembre de 2009 con un salario mínimo diario de $54.80 y un precio de $139.85 de la Canasta Alimen­ticia Recomendable, únicamente se puede adquirir el 39.18% de ésta. Hoy las familias adquieren 21% menos alimentos que hace tres años. Según datos del Instituto de Estadística y Geografía, 41% de la Población Econó­micamente Activa (PEA), es decir, 17 millones 776 mil personas perciben el salario mínimo, cifra que, desde luego, debe considerarse.

PERSPECTIVA NIELSEN Con el propósito de profundizar en las decisiones de compra del consumidor, en febrero de 2009 Nielsen llevó a cabo un sondeo en el Valle de México, Guadalajara y Monterrey que reveló, entre otras cosas, el impacto de la desaceleración en los hábitos de consumo. Se aplicaron 400 encuestas a jefes de familia y/o amas de casa con el propósito de comparar su gasto contra el que habían estado realizando cuatro meses atrás, tiempo en el que la crisis ya era palpable (octubre de 2008). Al analizar los cambios de hábito en la compra de productos en los hogares, se encontraron grupos de categorías en los que, dadas las circunstancias económicas, el consumidor estaba tomando diferentes decisiones de compra. En algunos casos, precisaba el estudio, expande su consumo, en otros lo defiende. Otros grupos buscan economizar y, en algunos productos, tiene que reducir su consumo o incluso abandonar la categoría. Los incrementos en precio desde principio de 2008 impactaron el desempeño del canasto de alimentos, éste mostró contracciones en volumen de alrededor del 2%, aunque hacia el cierre del año presentó un desempeño menos negativo (-0.7%). En el canasto de bebidas se registró un crecimiento en volumen y una variación en precio por debajo de la inflación, generado principalmente por el desarrollo de productos que ofrecen mayor economía. El estudio de Nielsen concluyó que la “crisis no debe verse en forma generalizada, es preciso entender las particularidades de cada sector. El rubro de productos de consumo masivo no ha sido aún muy afectado y ofrece grandes oportunidades de crecimiento”. “Finalmente, otra oportunidad está en leer, entender y anticiparse a los cambios de hábitos y potenciarlos en el negocio, así como conocer las variables determinantes en la decisión de compra, y actuar en consecuencia”, concluía el estudio de referencia.